Ciclos vitales: aprender a mirar dentro cuando todo parece quieto

En la vida atravesamos momentos y etapas distintas. A veces es necesario detenerse y reflexionar sobre nuestra situación actual y el camino que deseamos recorrer.

La angustia y la apatía se han vuelto muy frecuentes tanto en consulta como en la vida cotidiana. Suelen originarse en el estrés, en asuntos no resueltos del pasado y en los cambios vitales que experimentamos.

La angustia

La angustia es un estado de agitación emocional acompañado de síntomas fisiológicos —palpitaciones, temblores, opresión en el pecho— que surge ante una amenaza real o imaginaria.

En Terapia Gestalt, la angustia se entiende como un bloqueo en el ciclo de contacto: la energía psíquica generada por una necesidad no logra descargarse y se estanca, provocando malestar.

Desde esta perspectiva, la ansiedad representa la interrupción de la satisfacción de necesidades esenciales. El cambio terapéutico ocurre cuando restauramos el flujo de excitación y permitimos que la necesidad se experimente hasta su completa satisfacción.

La apatía

La apatía describe la carencia o insuficiencia de excitación: no hay energía suficiente para conectar con el entorno ni para atender las propias demandas. Se traduce en desinterés, falta de iniciativa y sensación de paralización frente a la vida.

En Terapia Gestalt, la apatía no es un rasgo inmutable de la personalidad, sino una señal de que el ciclo de contacto está inhibido. Al no generarse ni descargarse la energía vital, se pierde progresivamente la capacidad de respuesta emocional y creativa.

El síntoma como mensajero

Considerar el síntoma como un mensajero y aliado nos ayuda a descubrir qué nos está queriendo decir. La psicoterapia ofrece un espacio para investigar con curiosidad qué hay detrás de estos estados: duelos pendientes, miedos, exigencias, vínculos tóxicos u otras situaciones no resueltas.

Este mensaje, vivido como una oportunidad de toma de conciencia, invita a profundizar en el autoconocimiento y el autocuidado. Todo malestar es una llamada de atención: revisar el descanso, las relaciones, los hábitos de vida y los asuntos pendientes.

Intervención terapéutica

En sesión se emplean técnicas que favorecen la relajación y la “energetización” —deporte, baile o encuentros con amigos— así como experimentos fenomenológicos y ejercicios corporales. Estas prácticas desbloquean la energía estancada y ayudan a cerrar gestalts inconclusas.

Además, estos síntomas son la ocasión para atender asuntos que habíamos dejado de lado y restaurar el equilibrio emocional.

Recomendaciones de autocuidado si experimentas angustia o apatía, puedes empezar por:

  • Dormir ocho horas diarias.
  • Mantener una alimentación equilibrada en varias tomas al día.
  • Relacionarte con personas que te nutran emocionalmente.
  • Fomentar la conciencia corporal mediante ejercicios de respiración y movimiento para desbloquear la energía estancada.
  • Reflexionar sobre el origen y la duración de tus síntomas.
  • Proyectar la vida que deseas, identificando qué te aporta cada aspecto de tu entorno actual.
  • Iniciar un proceso psicoterapéutico si los síntomas persisten.

Cada paso de autocuidado te acerca a restablecer tu contacto pleno con la vida.

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