Creciendo en grupo. Las ventajas de la terapia grupal

"Si miramos más allá de la lista de síntomas específicos asociados a los diagnósticos psiquiátricos formales, encontramos que casi todo el sufrimiento humano implica; o dificultades en la creación de relaciones satisfactorias, o dificultades en regular la activación (emocional)...usualmente es la combinación de ambas" (The Body Keeps the Score; B.V. der Kolk).

Los seres humanos somos seres sociales. La historia de la Humanidad nos recuerda que ésta ha estado influida y determinada por dinámicas e interacciones grupales. Las prácticas comunitarias de descarga catártica y las experiencias emocionales compartidas han sido parte de ritos religiosos, mágicos, festividades públicas y espectáculos deportivos y culturales.

Por otra parte, todas las teorías sobre desarrollo humano, coinciden en que las personas nos construimos en relación. Melanie Klein, desde su teoría de las relaciones objetales, decía que el niño, desde su nacimiento, está en condiciones de mantener una relación activa con su compañero más cercano, y que nuestro mundo interno se construye después de las experiencias (nuestra relación) con el mundo externo. Por su parte, Anna Freud, junto con Bowlby y su teoría del apego, dialoga con la biología y la etología, dándose cuenta de la importancia de las relaciones tempranas para el desarrollo del ser humano, y de la intervención temprana como forma de prevenir futuras dificultades en el desarrollo del niño. Sullivan, que representa en psicología el punto de unión entre psiquiatría y psicoanálisis, concibe a las personas como redes de relaciones interpersonales.

Por su parte, los avances de la investigación neurobiológica trajeron nuevos resultados, entre otros sobre las neuronas espejo. Las neuronas espejo o también llamadas neuronas especulares, son células nerviosas en el cerebro que inconscientemente imitan el comportamiento de búsqueda de atención. Además, también se encargan de realizar algunas funciones en nuestro sistema cerebral como, por ejemplo, imitar. A nivel emocional, cuando observamos a alguien experimentar una emoción, como la tristeza o la alegría, nuestras neuronas espejo reproducen esa experiencia en nuestro propio cerebro, ayudándonos a comprender y resonar con los sentimientos del otro. Es decir: estamos biológicamente programados para vivir y construirnos en relación.

Desde todas estas teorías e investigaciones, por lo tanto, concluimos que muchos síntomas asociados al sufrimiento humano, solo podemos entenderlos desde el lenguaje relacional. Construimos nuestra identidad, la visión de los otros, nuestra visión de nosotros mismos etc. en relación, por lo que cuando sufrimos, ese sufrimiento tiene mucho que ver con nuestras relaciones y la calidad de nuestros vínculos. De hecho, cuando vamos a terapia, la mayor parte de lo que contamos (y nos contamos), es sobre nuestras relaciones y las emociones que éstas generan en nosotros/a. Por otra parte, hoy en día sabemos que no solo lo que nos enferma, sino que también aquello que nos sana, tiene que ver con lo relacional.

Pero, ¿cómo se relaciona lo anterior con la idea de la terapia grupal? O ¿en qué medida puede dar la terapia de grupo respuesta a lo que estamos planteando? Si analizamos diferentes modelos de intervención terapéutica, vemos por ejemplo que, según la OCDE (Organización para la cooperación y desarrollo económico -social y ambiental-), Canadá ocupa el tercer lugar en el ranking entre treinta países en lo que respecta al bienestar infantil. ¿Y cómo se explica esto? Los resultados de diferentes investigaciones han demostrado, que el modelo de afrontamiento terapéutico canadiense se basa en la cooperación, el cultivo de relaciones, la creación de vínculos comunitarios, así como el fomento de la creatividad y el aprendizaje artístico. Según el psicólogo Jonathan Haidt, tiene que ver con regresar a la comunicación personal, al mundo de los cuerpos físicos, a los afectos y al juego libre.

Si bien, dependiendo del tipo de problema que se esté tratando, de la personalidad de cada individuo y de la etapa del proceso terapéutico, en muchos casos está indicada la terapia individual; lo cierto es que un proceso grupal nos permite "beneficiarnos" no solamente del trabajo directo por parte del terapeuta, sino también de lo que nos aporta el resto de participantes del grupo. Podríamos decir que el efecto terapéutico se multiplica gracias a cómo "muchos" otros me "sirven" de espejo para abordar aspectos de mí mismo/a, a los que de forma individual sería más difícil acceder. Los otros integrantes del grupo, no solo me sirven de espejo a la hora de ver y acceder a mis puntos ciegos, sino que, si partimos de la idea de que son los propios pacientes los expertos en la forma de afrontar sus problemas, concluimos que son los/as otros/as quienes mejor pueden ayudar a cada uno de los integrantes de un grupo a descubrir y evaluar qué patrones de respuesta son los más adaptativos. La visión de un/a otro/a a quien percibo como igual, desde una posición lateral, no jerárquica, horizontal; nos permite estar más abiertos/as a aceptar la visión de ese/a otro/a como "experto/a en ese problema que tenemos en común". Por lo tanto, abordando temas dolorosos y complejos juntos/as en un entorno seguro, el grupo nos permite establecer vínculos con otras personas más allá de la figura del terapeuta que nos pueden facilitar el comprender mejor y encontrar soluciones a lo que nos pasa.

Y; ¿Cómo funciona una terapia de grupo?

Al igual que en la terapia individual, los integrantes de un grupo van abordando las distintas situaciones, preocupaciones, síntomas... que les aquejan. Desde la escucha activa, el grupo va participando y compartiendo sus propias resonancias con el resto. Por su parte, el terapeuta de grupo, dependiendo del modelo desde el que trabaje, puede dirigir las sesiones, o puede dejar que sea el propio grupo quien determine el rumbo, el ritmo, los contenidos...de las mismas.

Por lo tanto; ¿qué ventajas tiene la terapia de grupo frente a la individual?

La terapia de grupo tiene varias ventajas frente a la terapia individual.

Las más importantes serían:

  • Apoyo social, superación del aislamiento y de la estigmatización. En un mundo en el que la soledad se está convirtiendo en una de las mayores preocupaciones y en la raíz, cada vez más frecuente, del sufrimiento de una parte importante de la población; el grupo proporciona un entorno de apoyo donde los miembros pueden compartir experiencias, emociones y consejos. Esto ayuda a reducir el aislamiento y aumenta la sensación de conexión y pertenencia.
  • Diversidad de perspectivas. Al estar compuesto por varias personas, el grupo ofrece una variedad de puntos de vista y enfoques sobre los problemas. Esto puede ayudar a ver las situaciones desde diferentes ángulos y encontrar nuevas soluciones.
  • Aprendizaje interpersonal. Los participantes aprenden habilidades sociales, como la comunicación y la empatía, a través de la interacción con otros. Esto puede mejorar la capacidad para manejar conflictos y otras dinámicas sociales.
  • Modelo de role-playing. Observar cómo otros manejan sus problemas puede servir como un modelo de comportamiento. Los problemas relacionales (vinculares, apego) son elaborados de forma transparente y constructiva, ya que el formato grupal permite que los miembros pueden practicar situaciones difíciles en un ambiente seguro, lo cual puede fortalecer su confianza.
  • Costo-efectividad. La terapia de grupo suele ser más económica que la terapia individual, ya que el terapeuta trabaja con varios pacientes a la vez, lo que permite una distribución de los costos.
  • Sentimiento de normalización. Saber que otras personas enfrentan problemas similares puede hacer que los participantes se sientan menos únicos en sus dificultades, disminuyendo la sensación de "esto solo me pasa a mí, debo ser un bicho raro", lo que puede ayudar a reducir la vergüenza o el estigma relacionado con ciertos problemas.
  • Fortalecimiento de la motivación. A partir de emociones como la solidaridad y la esperanza, el proceso grupal puede generar un ambiente motivador donde los miembros se animan mutuamente a avanzar en su proceso de sanación, creando una dinámica de compromiso colectivo.

Quienes han participado en terapias grupales destacan de este formato la percepción de apoyo, acompañamiento y contención que han experimentado; así como la sensación de contar con un espacio seguro que facilita la expresión emocional. Los resultados obtenidos indican que se valora con mucho énfasis el trabajo grupal como una oportunidad de crecimiento personal, autoconocimiento y autotransformación, que en ocasiones permite crear una red de personas que demandan seguir encontrándose.

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